domingo, 29 de noviembre de 2009




Vi saliendo tres manos de tu cama, justo cuando prendí la luz y cuando ellas se dieron cuenta que las estaba mirando se escondieron entre las arrugas de la sábana.

Tu cama desde hace un tiempo viene dándome malos sueños y no es la primera vez que veo cosas caminando sobre ella, en agosto vi un revaño de ovejas negras durmiendo en la almohada y comiéndose toooodo lo que había pensado en el mes!, no, tu cama necesita aire fresco y ver el cielo otra vez, para que se acuerde del sol y de las nubes rojas y de los aviones y de los pájaros largos.

Sacamos la cama ayer al patio de atrás y llovió.

Justo hoy miércoles, que debió estar tan soleado, cayó agua tooooda la tarde y Eleonora, que tanto le gusta salir a tomar el sol, llegó empapada y con ganas de llorar. Rompió un plato sin culpa y el perro empezó a ladrar, el vecino del frente cerró el balcón de un portazo y todos se fueron a dormir más temprano.

Pobre Eleonora, cuando me vino a dar las buenas noches me dijo que preferiría no dormir hoy y mejor quedarse arreglando la ropa mala y los botones caídos, que ella sabía que hoy no iba a soñar sin atormentarse ...pero que estaba taan cansada!

miércoles, 4 de noviembre de 2009

El Mal Amor es un espíritu malo que entra por la oreja izquierda de aquél que amó de más.

lunes, 26 de octubre de 2009

mi buen proceder


dejar flores secas, feas, mojar toda la ropa, gastar la comida, la vida, ponerte en contra de todos, robarte los colchones, los platos, dejarte vacíos, sembrar vidrios en el tapete, secuestrar tus mascotas, rayarte la cara, desaparecer, a tu memoria, a tus actos, a tus omisiones, a tu suerte, a tus planes, mi buen proceder.
Ya necesito pegarle a las paredes
y herir mis manos,
como nunca antes habría de necesitarlo,
sólo porque tú me enseñaste lo bien que se siente.

Voy a destruir toda esta casa.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Eleonora


Eleonora, Santa, no te piques lo ojos.
Abre las ventanas y deja entrar la madera y los rayos del sol; ve y recuesta la cama al lado del árbol del patio que ya casi son las cuatro.
Eleonora, Santa, la tarde de hoy la piensas con tus males suaves y no has dormido nada, mírate nada más, acuéstate en la siesta que te traemos, siempre, Eleonora, porque te queremos mucho y queremos tu voz de azúcar blanca pura, pura pura...
Déjenle morir.
No le digan nada, no tiene por qué saber de sus sucias manos. No esperen que dé vuelta cuando se despida, no le griten lo que yo les digo, no le quieran, no le tengan fé ni temor ni misericordia, no aumenten su hambre, no alienten su belleza, no juren en su nombre ni en contra suya, no, se van a destrir por completo cuando les diga cómo se llama de verdad.